VIVIR LA CLASE DE MATEMATICA


“…la enseñanza presupone el optimismo tal como la natación; exige un medio líquido para ejercitarse. Quien no quiera mojarse, debe abandonar la natación; quien sienta repugnancia ante el optimismo, que deje la enseñanza y que no pretenda ‘pensar’ en qué consiste la educación”.

Fernando Savater

Todo acto educativo implica la voluntad de querer enseñar, pero esta voluntad es empujada por un acto de optimismo. Este optimismo, debe entonces, prevalecer en todo acto educativo, ya sea en el nivel escolar básico, superior universitario y en toda la vida; pues el ser humano está en constante aprendizaje. Nunca se termina de aprender, pero alguna vez ¿se terminará de enseñar? Desde luego que NO. Toda persona aprende y a la vez enseña, ya sea para bien o mal de la sociedad. En este juego entramos, con mucha más razón, los maestros.

Ahora que se necesita estar constantemente actualizado de todo lo relacionado a nuestra profesión, me pregunto si todo lo que aprendemos, ya sea en conferencias, coloquios, seminarios, etcétera. Hasta leyendo algún libro, lo llevamos a la práctica, a nuestras aulas.

Al respecto remarco la cita donde el filósofo español Fernando Savater nos ilustra, con un ejemplo práctico, acerca del optimismo.

Todos los maestros debemos ser optimistas, desde el primer día hasta el último día de clases. Sé que el estrés agobia vuestra labor, pero hagamos vivir la clase, y más aún, no menos importante las demás, la clase de matemática…

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